“¡Uala! ¡Maldini hablando de algo que no sea el WoW o de lo cabreado que está con el mundo!”
…Pensaréis algunos.

Pues si. Como este es mi bloj y me lo trajino cuando quiero, y como el asunto en cuestión no deja de ser una recomendación “non-related” u “offtopic“, a la par que interesante, me permite hacer un paréntesis y escribir sobre un tema que me ha mantenido sofronizado todas las navidades. Ya hablamos del tema de coña, pero ahora toca ponerse medio serio.
Estamos hablando de un juegazo como la copa de un pino, señoreh.
Volviendo al concepto de juego de Baldur’s Gate, con mejoras sustanciales en cuanto a profundidad argumental y gráfica, Dragon Age: Origins es un RPG con todas las letras en mayúsculas.
Puro roleo, con decisiones que afectan no sólo a corto plazo, sino que te pueden lastrar durante toda la aventura, como debe ser. La interacción con tus compañeros durante tus aventuras marca (y de qué manera) cómo se desarrollará la línea argumental. Las posibilidades en los diálogos tienen una riqueza y una magnitud inconmensurable, permitiendote desarrollar un carácter de auténtico hijo de la gran puta que con toda probabilidad morirá en solitario o de honorable y buenazo corderito que se las verá y se las deseará para tomar siempre la decisión correcta.
El lore del juego tiene varias capas. Lo más esencial se te explica mediante diálogos, mientras que lo más profundo de la cebolla está a tu disposición mediante Códices que te puedes parar a leer, o no. Sea como sea, te envuelve, es creíble y te sitúa en un mundo donde tú eres la última esperanza de una nación al borde del caos. Tú eres un Guarda Gris, la primera y la última línea de defensa ante las hordas de La Plaga.
En tus viajes, iras conociendo personajes que se sumarán a tus aventuras con más o menos ganas de caerte bien, con personalidad propia y carácter a veces difícil, otras veces directamente imposible. Tus decisiones serán aceptadas en mayor o menor medida por ellos, lo que marcará su nivel de “cariño” hacia ti. Cuidales, y te adorarán. Tocales las pelotas, y se pirarán, o incluso intentarán matarte. Y ojo, que hablan entre ellos, asi que no creas que puedes mantener demasiados secretos.
Partiendo de esta base, puedes configurar un grupo de férrea moral que se quejará ante todo lo que no sea recto y pío, o un grupo de moral digamos “laxa” que aplaudirá con las orejas cuando tomes decisiones pragmáticas y directas. Para saber qué grupo debes llevar en cada situación, vamos a ver qué compañeros puedes llevar y qué tipo de personalidad tienen (SPOILERS A PARTIR DE YA):
Alistair: Humano. Guerrero tanke. Un buenazo. Con gran corazón, pero un poco tontarra e infantil. El típico colega que gusta de hacer chistes de todo pero que odia tomar decisiones. Prefiere seguirte a ti que tomar el mando, aunque por jerarquía y cuna, es superior a ti.
Morrigan: Humana. Maga bruja. Una zorra sin corazón. Práctica, irónica, directa al grano y sin contemplaciones. En el fondo, muy en el fondo, es un cachopán, pero no te va a dejar que lo veas.
Perro: Pues eso, un perro. Siempre te querrá, porque es un chucho fiel, pero en el campo de batalla es una locomotora de pegar mordiscos.
Leliana: Humana. Pícaro. Parece inocentona e infantil, pero no es oro todo lo que reluce. Con los diálogos adecuados, descubrirás que le mola el sexo más que a un tonto una tiza, y le da lo mismo carne que pescado. Un poco fanática religiosa, lo que te puede traer más de un quebradero de cabeza.
Sten: Qinari. Guerrero armas. Brusco, directo, honorable. Viene de otras tierras, donde cada hombre tiene un objetivo y debe cumplirlo. Punto. Lo demás es accesorio. Hasta que le demuestres lo contrario, tu eres el jefe porque no queda más remedio.
Wynne: Humana. Maga curandera. Coge a tu abuela la que te trata bien, te hace galletas y te quiere mucho. Ponle una túnica de mago y ponla a tirar hechizos. Pues esa es Wynne. Es un poco la madre del grupo, y tiene una paciencia infinita.
Shale: Gólem. Forma parte del contenido extra. Es una gólem que odia a los humanos y a los pájaros, es muy coqueta y aplasta cráneos con las manos desnudas. Basicamente le da lo mismo lo que hagas, por lo que subir o bajar su nivel de aceptación es complicado.
Oghren: Enano. Guerrero. Borracho, malhablado y brabucón. Tú dale de beber y el colega te adorará para siempre. Gusta de buenas peleas, rameras y alcohol, y sus motivaciones no van mucho más allá de eso.
Zevran: Elfo. Pícaro. Un asesino graciosón y burlesco, cuyo honor y lealtad se mide en monedas y que te llevará a la cama tan pronto te descuides, seas hombre o mujer.
Con estas compañías, si eres un buenazo, temeroso de Dios, recto y puro, mejor acompañate de Leliana, Alistair y Wynne. Tus buenas obras calarán en tan buena compañía.
Si eres alguien práctico, directo, de los que aprovechan cualquier oportunidad por inmoral que sea, Morrigan, Sten y Zevran deberían ser tu elección. Te juegas que te manden al carajo, pero tendrás más flexibilidad moral.
Y ojo con lo que hacemos por la noche en el campamento… que todo se sabe
En poco, hablamos de la historia.





