Si, si, ya sabéis, como en el cole:
Yo critico
Tú criticas
Él / Ella critica
Nosotros criticamos
Vosotros criticáis
Ellos critican
criticar.
(De crítica).
1. tr. Juzgar de las cosas, fundándose en los principios de la ciencia o en las reglas del arte.
2. tr. Censurar, notar, vituperar las acciones o conducta de alguien.
En este caso, la acepción de “Criticar” a la que me refiero es la segunda. Vituperar, por cierto, se refiere a la parte más dura y dañina de una crítica, la que se hace a mala hostia.
Si de verdad existiera unos principios de la ciencia o unas reglas del arte, podríamos decir que se puede realizar una crítica en su primera acepción sobre algo relacionado con actitudes y aptitudes relacionadas con un juego. Como no existen esos principios o reglas, o al menos no existe una estandarización que satisfaga a todos, toda crítica vertida puede ser entendida como vituperio. Para intentar evitar eso, algunos intentamos seguir al pie de la letra, aunque no siempre lo consigamos, las normas elementales de la Netiqueta, esto es:
- Regla 1: Nunca olvide que la persona que lee el mensaje es en efecto humana con sentimientos que pueden ser lastimados.
- Regla 2: Adhiérase a los mismos estándares de comportamiento en línea que usted sigue en la vida real.
- Regla 3: Reconozca en qué parte del ciberespacio se encuentra.
- Regla 4: Respete el tiempo y ancho de banda de las otras personas.
- Regla 5: Muestre el lado bueno de su persona mientras se mantenga en línea.
- Regla 6: Comparta su conocimiento con la comunidad.
- Regla 7: Ayude a mantener las discusiones en un ambiente sano y educativo.
- Regla 8: Respete la privacidad de terceras personas.
- Regla 9: No abuse de su poder.
- Regla 10: Perdone los errores ajenos.
Como véis, se trata de una lista que se basa en las normas fundamentales de respeto al resto de mortales, normas que son de cajón de madera de pino y que obedecen al sentido común.
¿Es moralmente obligatorio seguir estas recomendaciones? Por supuesto que no. No son reglas, son recomendaciones. Es más, a veces un humor afilado o una personalidad socarrona (o dolorosamente sincera) pueden chocar abiertamente con esta lista. Eso si, si juego con fuego, puedo quemarme, y si juego sin atenerme a esas recomendaciones a la hora de opinar (o incluso criticar) sobre algo, puede que algún otro quiera venir y jugar también. Y si no le dejo jugar, soy una de estas dos cosas: o un egoista, o un hipócrita.
Y este sermón, ¿a qué viene?
No me gusta un pelo la polémica gratuita. Nunca me ha gustado polemizar porque si. Me gusta mucho discutir, que no es lo mismo, batallar dialécticamente con mis argumentos y mis datos contra los argumentos y los datos del otro, no contra el otro. Me gusta utilizar el humor para opinar, aunque sólo cuando se tercia.
Yo no soy el padre de nadie para defender esta o aquella actuación, ni soy juez o parte para postularme a favor de este o en contra de aquel. Por ahí no van los tiros.
Sería tonto (y hasta aburrido) desear que todo el mundo en general, o algún pequeño mundillo en particular, fuera el reino de la piruleta y la fantasía donde todo el mundo estuviera de acuerdo. Aburrido no, realmente sería peligroso y asqueante. Lo que no es tonto es intentar vivir en una sociedad (o en varias, que hay gente multidisciplinar a patadas) en la que la gente se respete.
Como administrador de este sitio, pero sobre todo como parte activa (aunque sea en la sombra Muahahahaha) o involucrada, ruego desde aquí un pelín más de respeto por el prójimo, que no hace daño. Luego, que cada uno haga lo que le parezca.
